Dónde vivir es una pregunta que uno se hace más de una vez en la vida.
Están los que deciden independizarse de los padres una vez que consiguen un buen trabajo. Están los que se van porque se casan. Los que quieren mudarse porque los hijos están creciendo o los que desean hacerlo porque los hijos ya se fueron del hogar.
En cada caso, el requerimiento es especial. Algunos buscan espacios más grandes, otros más reducidos. En lo que siempre hay coincidencias es en la necesidad de que el sitio sea seguro, de que la vivienda ofrezca el mayor confort posible, y que el entorno sea saludable.
Ahora hay una respuesta para todas estas exigencias. Los condominios, un fenómeno que avanza a grandes y firmes pasos en todo el país, y que está llegando también a Tucumán. Tienen la particularidad de ofrecer en un mismo hábitat la solución a una demanda diversa. Los condominios son capaces de cobijar, por igual, a todos aquellos que aman la naturaleza, la vida al aire libre y las costumbres comunitarias. En cierta forma, estos espacios están emparentados con los barrios antiguos, donde los niños jugaban en la vereda y la gente gozaba de la tranquilidad de sus hogares.
Los condominios absorben un poco de cada tipología de vivienda, ya que integran las comodidades de una casa con la practicidad de un departamento y con todos los servicios, la seguridad y las amenidades de un barrio privado. Algunos los definen como casas en altura rodeadas de espacios verdes.
Técnicamente, se trata de un edificio de propiedad horizontal, desarrollado en no más de cuatro plantas.
A los departamentos se incorporan áreas de esparcimiento para el uso común de los moradores, que suelen incluir piscina, solarium, fitness, sauna, jardín, salón de usos múltiples y hasta microcines.
Generalmente se construyen en predios grandes, cercados, con seguridad las 24 horas con personal que controla el ingreso y egreso de visitantes.
Las parejas jóvenes que tienen hijos buscan este tipo de propiedades porque los chicos pueden jugar tranquilamente dentro del condominio sin salir, y así, se relacionan con los niños vecinos.
Otro público que se acerca a este tipo de producto son los matrimonios mayores que, acostumbrados a vivir en casas amplias y con buenos jardines, cuando les llega la etapa de volver a vivir solos encuentran en los condominios una alternativa intermedia entre una casa y un departamento: priorizando la seguridad no pierden el verde y lo disfrutan sin tener que ocuparse de su mantenimiento. En definitiva, uno de estos departamentos es más fácil de mantener y tiene un costo menor que una casa.
En cuanto a las comodidades, la mayoría de los departamentos de este tipo de complejos ofrece terrazas con parrillas y unidades con grandes ventanales hacia vistas despejadas.
FUENTE: La Gaceta
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